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Opinión

Política monetaria 2012

El pasado mes de diciembre la Junta Monetaria aprobó la política monetaria, cambiaria y crediticia para 2012. La implementación de la política aprobada estará enmarcada en un escenario internacional de menor crecimiento e incertidumbre, derivado de los problemas financieros que aun prevalecen en la Zona Euro, y en un escenario interno caracterizado por las expectativas positivas que ha generado el inicio de un nuevo gobierno,

María Antonieta de Bonilla

MARíA ANTONIETA DE BONILLA

la desaceleración del crecimiento económico asociado principalmente a una menor demanda externa, y una situación fiscal compleja con significativos compromisos de gasto heredados del gobierno anterior, una caída en los recursos programados para inversión real y unos ingresos insuficientes para reducir el déficit y la deuda y/o financiar programas nuevos en áreas prioritarias como seguridad ciudadana.

En este contexto, se planteó una reducción en la meta de inflación que en 2011 era de 5% con un margen de tolerancia de más menos un punto porcentual (es decir, entre 4% y 6%), a una de 4.5% con el mismo margen de tolerancia (entre3.5% y 5.5%). Esta meta busca que la inflación logre converger a 4% en 2013, que es la meta de mediano plazo establecida por el Banguat en 2008.

En la política aprobada también se dispuso cerrar la ventanilla con el público que el Banco de Guatemala tenía abierta desde hace varios años, debido a su falta de coherencia con el esquema de metas explícitas de inflación. La explicación de esta decisión tiene que ver con la necesidad de mejorar el mecanismo de transmisión de la política monetaria, para lo cual es fundamental contar con una curva de rendimientos que refleje apropiadamente las condiciones de mercado y las expectativas de los agentes económicos. Colocar directamente con el público dificultaba ese mecanismo de formación de precios.

Otro aspecto a destacar es que se introdujo entre las variables informativas el tipo de cambio real de equilibrio para compararlo con el comportamiento del tipo de cambio efectivo real y establecer posibles desequilibrios derivados fundamentalmente de políticas macroeconómicas inconsistentes; si bien es importante contar con esta variable para propósitos de análisis, su resultado debe tomarse con cautela ya que existen varios modelos con los cuales se puede realizar el cálculo respectivo.

La desaceleración económica mundial y doméstica que se pronostican para el próximo año reducirían la demanda agregada y, por consiguiente, las presiones sobre la inflación, aspecto que facilitaría alcanzar la meta establecida. Sin embargo, prevalecen riesgos de inflación importada por factores de orden geopolítico —en productos como el petróleo— que continúan siendo un factor de riesgo. En este contexto, es de especial relevancia que las expectativas de inflación estén bien ancladas, para evitar que se intensifiquen los efectos “de segunda vuelta”. Pero más allá de estas consideraciones, es importante tener claro que alcanzar la meta inflacionaria de mediano plazo no puede lograrse solo con política monetaria; es fundamental encontrar una solución a la problemática fiscal en forma temprana, que permita para darle sostenibilidad a las finanzas públicas en el mediano y largo plazos.


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